domingo, 30 de junio de 2013

ESTA VEZ NO PUDO SER

Un fortísimo dolor en mi rodilla derecha desde el kilómetro 25 que no me molestaba mucho en el llano (que casi no hay) , pero que me impedía andar con normalidad en las subidas y en las bajadas nos hizo perder mucho tiempo. Pablo y Juanjo me esperaron y llegamos fuera de control al del kilómetro 40, en el puerto de la Morcuera.



Para colmo, Pablo Pérez esguince de tobillo antes de llegar a Canto Cochino.

Es posible que sin lo de la rodilla tampoco hubiéramos terminado, pero en este tipo de pruebas, donde la cabeza es tan importante o más que las piernas, nunca se sabe.  

La realidad es que, independientemente de la rodilla, estábamos bastante cansados, pero ya había pasado la noche, habíamos recorrido la mitad de la distancia y habíamos salvado 2.295 metros de subida, de los 3.886 totales. También es cierto que pensar en la subida desde Rascafría a Peñalara a pleno sol no resultaba muy alentador.

¡Qué curiosa es la mente humana!. Cuando estábamos en la plaza de Navacerrada desayunando, cansado, con sueño, con dolor en la rodilla, cabreado (a fin de cuentas nos habían sacado e la carrera) pensé no solo que no volvía a correr esta prueba, sino que colgaba las zapas. Ahora, el día siguiente tranquilamente sentado ante el ordenador, aunque me sigue doliendo la rodilla, ya pienso que el año que viene intentaremos la de 60 kilómetros y que al final del verano habrá que correr un triatlón.

   
Como decía el viernes, al final disfrutamos de un estupendo rato de montaña por la noche, vimos amanecer subiendo a la Morcuera y lo intentamos. ¡Mereció la pena!

Para los que tengais paciencia, crónica completa de la jornada en la pestaña de relatos.